A veces cuando veo gente corriendo a toda hora, me pregunto si será solo una moda pasajera o algo que se instalará para siempre en la sociedad. Claro que son muchos, por lo cual hay casi una certeza de que esta actividad seguirá su camino en el tiempo.
Pero, ¿qué de la gente que lo practica? ¿Se han convertido en deportistas? ¿Atletas?
Habrá que hacer diferencias entre unos y otros. Creo que todo tiene que ver con la edad en que se comienza. Es evidente que entre aquellos que tienen ya más de 20 primaveras, es difícil pensar en una carrera atlética profesional. Yo diría que es casi imposible.
Los atletas que tienen una proyección internacional, o como mínimo alguna pretensión seria de éxito, comienzan desde muy temprano, cuando tienen no más de 10 o 11 años en la mayoría de los casos. Siempre hay excepciones y los motivos de sus comienzos en este deporte son tan variados como cantidad de atletas hay.
Sin embargo, aunque no lleguen a ser élite, los corredores aficionados sí pueden experimentar una mejoría constante durante muchos años. Y esto es algo más que una sensación, es una realidad.
Por más que competir sea el motivo principal de querer mejorar en los entrenamientos, se debería pensar en que lo ideal sería tener una larga vida corriendo. No hay que explicar los beneficios que producen a nuestro cuerpo una vida sana y ejercicio diario. Ya todos los sabemos. Entonces lo primero que deberíamos poner a nuestras ganas y entusiasmo en un freno de prudencia. Alguien con 30 años, puede seguir realizando tranquilamente esta actividad hasta los 70 años o más. Por lo que ¿se imaginan la cantidad de kilómetros y de competencias que se pueden correr en 40 años?
Insisto…aunque cueste un gran esfuerzo iniciarse en la actividad, también hay una certeza de que si se tiene dedicación y perseverancia, se mejora. Y con la mejoría vienen las concreciones de sueños y proyectos, deportivamente hablando. Aunque casi con seguridad estos conceptos son válidos para todos los órdenes de la vida.
Si en este momento me preguntaran porque corro…la primera respuesta que daría sería la más obvia…porque puedo.
Y empezaría explicando que no todos pueden. Dejando de lado algún inconveniente físico o de salud que lo impida, no todos tienen la voluntad, o la constancia, ni las aptitudes mínimas para empezar a correr, o simplemente no quieren.
Yo siempre pude, y me di cuenta de que lo hacía bien…lo suficientemente bien como para dedicar parte de mi vida a una actividad que hago naturalmente y sin esfuerzo.
Claro…si hablamos de mejorar, ya cambia todo. Porque no se mejora ni se corre más rápido solo con querer. Hay que sacrificarse, entrenar, cuidarse y mil cosas más.
Pero correr siempre me resulto fácil. Y veía que a lo demás no. Y voy a hacer una confesión: me gustaba que la gente me viera distinto. Creo que todavía disfruto de las caras de algunos que me preguntan cuantos días a la semana entreno y cuantos kilómetros hago…algunos hacen gestos cómicos o de asombro. ¿Cuánto? Escucho más de una vez… ¿a tu edad?…algunas otras veces.
Y esto me ha sucedido muchas veces a través de los años. Recuerdo, por citar algún ejemplo, un amigo que me preguntaba si había corrido alguna maratón de 42 km y decía admirarse por eso. No…me decía, yo nunca voy a poder. Hoy, 10 años después ya lleva más de 25 maratones terminadas y todas en buenos registros.
Para los que podemos…Solo es cuestión de querer. No tengan dudas de eso.
Hace muchos años que corro. He competido infinidad de veces con resultados diversos... La idea es compartir las experiencias de los entrenamientos y las crónicas de las carreras...
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miércoles, 26 de abril de 2017
viernes, 7 de noviembre de 2014
corriendo solo
Recuerdo haber leído hace un tiempo una frase que me genero algunos interrogantes. En la novela, el protagonista recibía de manos del chofer de una limusina el número telefónico de Dios. Este le decía que podía hablarle, y que le contara lo que quisiese, que Dios nunca se aburría y tampoco se burlaba.
La obra tiene ya unos años, y en ningún momento hacia referencia a una respuesta del otro lado de la línea.
En definitiva, supongo, todo se trata de creer o no hacerlo. Si uno cree, se podría decir que tenemos todos el numero de Dios. Basta con un rezo o una confesión profunda para que seguramente esas palabras sinceras sean escuchadas por el destinatario. Claro que eso es un acto de fe, porque que yo sepa, Dios nunca ha hablado con las mismas palabras que usamos los hombres. Lo ha hecho si a través de alegorías o mensajes y muchísimas manifestaciones más que no vienen al caso. Tal vez se ha comunicado con algunos hombres santos, pero no hay pruebas de que haya sido realmente así.
Lo que motiva mi reflexión, es que si supiésemos que Dios esta con un auricular al otro lado del teléfono. ¿Qué le diríamos?
¿Preguntaríamos por nuestro futuro? Uno de los grandes interrogantes de la humanidad desde el principio de los tiempos.
¿Pediríamos perdón por nuestros pecados? ¿Confesaríamos alguna experiencia que nos haya tocado vivir? O simplemente agradeceríamos el don de la vida y todas las cosas buenas que nos suceden diariamente.
Porque no seria cuestión de dejar pasar el momento. Tal vez sean los minutos más importantes de todos los que nos haya tocado vivir. Deberían ser bien aprovechados.
Claro, ahora tendría que venir un remate al estilo, “Dios escucha siempre” o algo así. Pero yo no soy cura, ni quiero convencer a nadie de estar en paz con su conciencia. Cada cual sabrá lo que tiene que hacer.
Simplemente me limito a expresar un pensamiento que me genera sensaciones y preguntas.
¿Si hubiese una línea directa, sabríamos como comunicarnos?
Vivimos diariamente el trajín que supone una vida llena de obligaciones y compromisos. Todos tenemos en un modo u otro, constantemente alegrías, pesares y desazones. La vida nos exige un 100% de atención y dedicación para salir adelante.
¿Hay lugar para una vida espiritual?
Supongo que todo dependerá de nosotros mismos, de nuestra madurez, de nuestra conciencia y principalmente de nuestra fe.
De lo que si estoy seguro, por lo menos en mi caso, es que correr me predispone mentalmente a una mirada introspectiva. El hecho de cansarme y generar un esfuerzo aeróbico/muscular, siempre hace que pueda reflexionar sobre cosas cotidianas y a veces no tanto.
Ese rato solo conmigo mismo se ha hecho una necesidad que extraño cuando no lo tengo. Siempre hay tiempo para pensar durante un entrenamiento. No se si todos los seres humanos disponemos de esos minutos casi imprescindibles.
Pero tengo la convicción de que los corredores tenemos una gracia especial cuando entrenamos y aún más cuando competimos. La de poder acercar el corazón y el alma a nuestro creador, y les aseguro que no es poca cosa.
martes, 16 de septiembre de 2014
¿Cómo empecé?
La verdad es que no tengo muy claro cuando empecé con este hábito de correr por lo menos unos kilómetros diariamente.
Escucho gente que dice que empezó por hacer alguna rutina física, otra que fue contagiada por amigos, algunos inclusive se acercaron a través de algún deporte y vieron que les atraía mas correr. Tengo un amigo que jura que empezó a correr para escaparse de sus problemas conyugales. No importa como fue, lo que si importa es que lo hago diariamente hace ya más de 30 años.
Si recuerdo cuando empecé a competir, también recuerdo cuando corrí mi primera maratón. Después seguí compitiendo y compitiendo. Aún hoy en día lo sigo haciendo. Claro que la edad y las lesiones pasan factura, pero sigo sintiendo la adrenalina que produce estar en la línea de partida. A nivel deportivo no se me ocurre placer mayor.
Mis primeros recuerdos se remontan a desafíos en la primaria de quien ganaba en una vuelta a la manzana. Nos desafiábamos públicamente y corríamos uno contra uno. Siempre salí ganador. Inclusive corría 3 o 4 veces contra distintos rivales y siempre ganaba. Nunca ni siquiera pensé que podía correr en atletismo, creo que ni siquiera sabía que había competencias de 400 metros. Lamentablemente nadie me lo dijo, porque a lo mejor hubiera sido otra mi historia.
El caso es que a los 25 años entrenaba todos los días, (a veces en doble turno), y competía en diversas distancias hasta que empecé a entrenar en serio para correr medio fondo en la pista.
Durante varios años fui uno más entre los atletas argentinos que buscaban lograr una marca o representar al país en el exterior.
Después sufrí una dura lesión que me margino de toda ambición. Ya nada fue igual. Me costo encontrar mi lugar en relación a las competencias y todavía lo sufro.
Pero de a poco fui descubriendo que entrenar era parte de mi vida y que siempre volvía al entrenamiento a pesar de inconvenientes y sinsabores. Por razones laborales siempre fui un corredor solitario. Me acostumbre a correr por distintos lugares buscando un terreno con más o menos exigencia, de acuerdo a mi estado físico. Cuando les cuento a otros corredores que tengo circuitos de 5, 8 10, 12 o 20 km medidos en mi barrio, algunos me miran con asombro. También tengo medidos 400 metros y 1000 metros para pasadas cortas. Claro…son ya 25 años corriendo en esa zona.
Ahora disfruto ser parte de un grupo. Y realmente es placentero compartir charlas con amigos o hacer cambios de ritmo acompañado.
Pero muchas veces vuelvo a mis viejos hábitos y corro acompañado de mi música y mis pensamientos. Mis amigos me entienden y perdonan. Mi familia esta acostumbrada. Tanto que aún en los viajes que hemos hecho en plan familiar, ellos saben que para mí, vacaciones es también entrenar.
Así que en tantos años me he dado el gusto de correr en distintas geografías y lugares. Tengo recuerdos maravillosos entrenando a la madrugada en la rambla de Barcelona, yendo por la costanera hasta el Llao Llao en Bariloche o corriendo por la restinga al atardecer en Puerto Pirámides, Península de Valdez.
Hoy en día, no concibo un viaje a ningún lado sin llevar mi ropa y mis zapatillas de entrenamiento. Vaya a donde vaya siempre voy a encontrar un huequito para recorrer nuevos caminos transpirando con gusto la camiseta.
Las fotos son de las 2 últimas carreras en que participé...en la Laguna de los Padres y en Otamendi.
martes, 11 de febrero de 2014
Entrenando con Riquelme
Hace unos días, en pleno proceso de recuperación de un desgarro que me tuvo a mal traer los últimos 2 meses, me ocurrió un hecho singular.
Acostumbro entrenar en la costa una parte de mi recorrido habitual de 11 Km., que es el kilometraje que hago como parte de mi “vuelta” al entrenamiento.
Justo en el momento que me sentía con un ritmo realmente bueno para esta etapa, me paso a un paso bastante mas rápido que el mío, un corredor con indumentaria futbolera, pantalón hasta la rodilla, camiseta y medias tres cuartos, con los colores de Boca.
Sinceramente el verlo pasar a un ritmo mayor que el mió, me desmoralizó. No es que no soporte que “Riquelme” corra mas rápido que yo, pero yo soy cuidadoso en mi indumentaria deportiva. Me gusta verme como un “atleta”, aunque ya este lejos de serlo realmente. Mi ropa me identifica como un maratonista. Yo se que el habito no hace al monje, como habitualmente se dice, pero al verme como un corredor, con la ropa adecuada para ello, me genera una satisfacción que seguramente suma algunos puntos de motivación a la hora de salir a correr.
Esta pequeña anécdota disparo mis recuerdos a una carrera que corrí hace ya varios años, supongo que debe haber sido en el año 1994/95. Era una competencia de 10 Km. organizada por una sociedad de fomento barrial.
En esa época, yo acostumbraba entrar entre los 10 primeros, y conocía a mis rivales y los que me podían ganar, de hecho con la mayoría compartía entrenamientos y ello me conocían también a mi.
Era muy raro que apareciera “alguien” que no fuera conocido y pudiera correr a nuestros ritmos. De hecho, antes de largar yo miraba la lista de inscriptos y sabia que puesto podía aspirar, pues sabia de antemano en que tiempos podía correr mis rivales y en cual yo. Por lo que grande fue nuestra sorpresa cuando un desconocido tomo decididamente la punta de la competencia y se nos empezó a alejar con un ritmo superior al nuestro. Iba totalmente vestido con la indumentaria de River Plate. Hasta medias largas tenia.
Entre nosotros nos preguntamos si alguien lo conocía, y hubo un comentario general de que seguramente no soportaría el ritmo que el mismo impuso.
Bueno, el caso es que lo aguanto, finalmente entro 2º en la general, creo que la carrera la gano Julio Flores, un atleta reconocido de aquellas épocas y yo llegue un par de minutos largos atrás de el.
El futbolista devenido a corredor se llamaba Miguel Ortis, y en poco tiempo se convirtió en uno de los mejores corredores de 1500 metros en el país. Esta carrera, que fue su debut absoluto, lo puso rápidamente en la órbita atlética.
Por eso siempre digo que no hay que menospreciar a nadie, nunca se sabe de dónde y vestido de qué, puede aparecer nuestro próximo representante olímpico. En la foto se lo ve al mencionado Ortis, peleando la punta en una competencia de calle.
Acostumbro entrenar en la costa una parte de mi recorrido habitual de 11 Km., que es el kilometraje que hago como parte de mi “vuelta” al entrenamiento.
Justo en el momento que me sentía con un ritmo realmente bueno para esta etapa, me paso a un paso bastante mas rápido que el mío, un corredor con indumentaria futbolera, pantalón hasta la rodilla, camiseta y medias tres cuartos, con los colores de Boca.
Sinceramente el verlo pasar a un ritmo mayor que el mió, me desmoralizó. No es que no soporte que “Riquelme” corra mas rápido que yo, pero yo soy cuidadoso en mi indumentaria deportiva. Me gusta verme como un “atleta”, aunque ya este lejos de serlo realmente. Mi ropa me identifica como un maratonista. Yo se que el habito no hace al monje, como habitualmente se dice, pero al verme como un corredor, con la ropa adecuada para ello, me genera una satisfacción que seguramente suma algunos puntos de motivación a la hora de salir a correr.
Esta pequeña anécdota disparo mis recuerdos a una carrera que corrí hace ya varios años, supongo que debe haber sido en el año 1994/95. Era una competencia de 10 Km. organizada por una sociedad de fomento barrial.
En esa época, yo acostumbraba entrar entre los 10 primeros, y conocía a mis rivales y los que me podían ganar, de hecho con la mayoría compartía entrenamientos y ello me conocían también a mi.
Era muy raro que apareciera “alguien” que no fuera conocido y pudiera correr a nuestros ritmos. De hecho, antes de largar yo miraba la lista de inscriptos y sabia que puesto podía aspirar, pues sabia de antemano en que tiempos podía correr mis rivales y en cual yo. Por lo que grande fue nuestra sorpresa cuando un desconocido tomo decididamente la punta de la competencia y se nos empezó a alejar con un ritmo superior al nuestro. Iba totalmente vestido con la indumentaria de River Plate. Hasta medias largas tenia.
Entre nosotros nos preguntamos si alguien lo conocía, y hubo un comentario general de que seguramente no soportaría el ritmo que el mismo impuso.
Bueno, el caso es que lo aguanto, finalmente entro 2º en la general, creo que la carrera la gano Julio Flores, un atleta reconocido de aquellas épocas y yo llegue un par de minutos largos atrás de el.
El futbolista devenido a corredor se llamaba Miguel Ortis, y en poco tiempo se convirtió en uno de los mejores corredores de 1500 metros en el país. Esta carrera, que fue su debut absoluto, lo puso rápidamente en la órbita atlética.
Por eso siempre digo que no hay que menospreciar a nadie, nunca se sabe de dónde y vestido de qué, puede aparecer nuestro próximo representante olímpico. En la foto se lo ve al mencionado Ortis, peleando la punta en una competencia de calle.
sábado, 27 de julio de 2013
Baila, baila, baila...Corre, corre, corre.
En el libro Baila, baila, baila, el escritor japonés Haruki Murakami cuenta la vida de un desorientado joven que no encuentra su lugar en el mundo. Le cuesta relacionarse y tiene problemas para concentrarse en su trabajo. En un momento determinado tiene la posibilidad de encontrarse con una proyección de sí mismo y desesperado consulta cual es el camino que debe tomar para ser feliz. Su alter ego le dice sin poder explicarle porque que tiene que bailar. Este entiende por bailar, no ocultarse, estar siempre en movimiento y abrir la cabeza a nuevas experiencias.
Cuando no tengas respuestas “baila”.
Podríamos trasladar este sensación a corre, corre, corre…
Por lo menos así lo veo yo desde una óptica de corredor. Hace ya muchos años que he comprobado que el mejor remedio para enfrentar las desazones que nos da la vida es correr. Inclusive en los peores momentos, cuando uno se siente tan abatido que no quiere ni siquiera moverse de su sitio, el empezar con un trotecito, hace que todo el universo se ponga de tu lado para superar el mal transe.
La sensación de esfuerzo en libertad que genera el correr es encontrarse con uno mismo de la forma más natural. Es muy raro que se vuelva a tener sensación de abatimiento después de haber hecho unos kilómetros a buen ritmo. Por eso yo siempre pienso en correr. Sé que mi mirada del mundo va a ser distinta después de un entrenamiento. Aun estando cansado, las cosas nunca pueden empeorar corriendo, solo tienden a ser más positivas.
El fin de semana próximo voy a volver a competir en la carrera de aventura que organiza el Club de Corredores en Pinamar. Mirándolo a la distancia, me parece mentira que ya haya pasado tanto tiempo, precisamente un año desde la última edición. No fue deportivamente lo que yo imaginaba. Muchas lesiones, algunas crónicas, me marginaron de las competencias a tal punto de haber podido correr solo unas pocas carreras.
Tenía la íntima convicción de que los 27 km del año pasado iban a ser una bisagra para mi retorno a las competencias. Pero no todo se dio de esa manera. Tuve sí, algunos momentos de buen entrenamiento, que me generaron un optimismo razonable en cuanto al futuro cercano. Pero cada vez que quise apurar los tiempos lo pague caro. Desgarros, distenciones musculares, inclusive algún dolor lumbar, me hicieron ver la realidad. Tanto tiempo sin correr se paga en el cuerpo, inclusive la edad conspira para no recuperar la tonicidad.
El año pasado me contentaba con llegar, algo que logré no sin esfuerzo. Este año voy a intentar algo más. Estoy anotado para competir en pareja con un amigo de hace muchos años. El tiene un estado físico mejor y una continuidad compitiendo que ya quisiera tener yo. Lo mío es una incógnita, me siento mucho mejor que al año pasado, pero vengo de un parate obligado por un desgarro en los 21 km de New Balance. De la lesión estoy recuperado, pero dudo del fondo acumulado para una exigencia como es correr 27 km en la arena. Espero estar a la altura de las circunstancias.
Hace poco me pidieron un consejo para correr esta carrera. El que lo hizo debuta en esta distancia en la aventura. Mi respuesta inmediata fue que no era la carrera más apropiada para experimentar. Pero si ya se tomo la decisión y no queda otro remedio, le diría que lo tome con calma, que camine cuando sienta que está muy cansado o que no se puede avanzar en la arena, cosa que indefectiblemente va a suceder. En definitiva solo se trata de bailar, perdón de correr.
En la foto estoy luego de un entrenamiento con mi amigo Adrián, con el cual correré en Pinamar.
Cuando no tengas respuestas “baila”.
Podríamos trasladar este sensación a corre, corre, corre…
Por lo menos así lo veo yo desde una óptica de corredor. Hace ya muchos años que he comprobado que el mejor remedio para enfrentar las desazones que nos da la vida es correr. Inclusive en los peores momentos, cuando uno se siente tan abatido que no quiere ni siquiera moverse de su sitio, el empezar con un trotecito, hace que todo el universo se ponga de tu lado para superar el mal transe.
La sensación de esfuerzo en libertad que genera el correr es encontrarse con uno mismo de la forma más natural. Es muy raro que se vuelva a tener sensación de abatimiento después de haber hecho unos kilómetros a buen ritmo. Por eso yo siempre pienso en correr. Sé que mi mirada del mundo va a ser distinta después de un entrenamiento. Aun estando cansado, las cosas nunca pueden empeorar corriendo, solo tienden a ser más positivas.
El fin de semana próximo voy a volver a competir en la carrera de aventura que organiza el Club de Corredores en Pinamar. Mirándolo a la distancia, me parece mentira que ya haya pasado tanto tiempo, precisamente un año desde la última edición. No fue deportivamente lo que yo imaginaba. Muchas lesiones, algunas crónicas, me marginaron de las competencias a tal punto de haber podido correr solo unas pocas carreras.
Tenía la íntima convicción de que los 27 km del año pasado iban a ser una bisagra para mi retorno a las competencias. Pero no todo se dio de esa manera. Tuve sí, algunos momentos de buen entrenamiento, que me generaron un optimismo razonable en cuanto al futuro cercano. Pero cada vez que quise apurar los tiempos lo pague caro. Desgarros, distenciones musculares, inclusive algún dolor lumbar, me hicieron ver la realidad. Tanto tiempo sin correr se paga en el cuerpo, inclusive la edad conspira para no recuperar la tonicidad.
El año pasado me contentaba con llegar, algo que logré no sin esfuerzo. Este año voy a intentar algo más. Estoy anotado para competir en pareja con un amigo de hace muchos años. El tiene un estado físico mejor y una continuidad compitiendo que ya quisiera tener yo. Lo mío es una incógnita, me siento mucho mejor que al año pasado, pero vengo de un parate obligado por un desgarro en los 21 km de New Balance. De la lesión estoy recuperado, pero dudo del fondo acumulado para una exigencia como es correr 27 km en la arena. Espero estar a la altura de las circunstancias.
Hace poco me pidieron un consejo para correr esta carrera. El que lo hizo debuta en esta distancia en la aventura. Mi respuesta inmediata fue que no era la carrera más apropiada para experimentar. Pero si ya se tomo la decisión y no queda otro remedio, le diría que lo tome con calma, que camine cuando sienta que está muy cansado o que no se puede avanzar en la arena, cosa que indefectiblemente va a suceder. En definitiva solo se trata de bailar, perdón de correr.
En la foto estoy luego de un entrenamiento con mi amigo Adrián, con el cual correré en Pinamar.
viernes, 5 de julio de 2013
Una cuestión de fe
En el encabezado de mi blog, aclaro que soy hombre de fe, católico. Nunca mas a pesar de tener mas de 150 entradas a este diario, hice ninguna reflexión sobre el tema. Hoy siento la necesidad de tratar de explicar con palabras algo que es un sentimiento que llevo en lo mas profundo de mi ser.
De todas maneras, siempre soy y seré respetuoso de los pensamiento de los demás. Jamás podría tratar de convencer a alguien de que piense o sienta lo mismo que siento yo.
No voy a negar, porque así lo creo, de que el espíritu santo obra a través de la personas, tengo experiencia personales que así lo demuestran.
Pero para que esto suceda uno tiene que estar con la predisposición adecuada, y tener la fe necesaria.
Desde hace mucho tiempo escucho hablar a distintos corredores de una sensación de bienestar o de relajación durante el momento del entrenamiento. Inclusive hay quien dice relacionarse con el paisaje y concentrarse en las manifestaciones de la naturaleza. Yo nunca he sentido esa paz interior al correr.
Es evidente de que no es lo mismo entrenar en una vereda de una avenida congestionada de transito, que hacerlo a orillas del mar, en un bosque o en la ladera de una montaña.
Me parece que el sentido de bienestar y paz interior tiene que ver con un tema de entorno y con el momento que transita nuestra vida personal.
Por eso creo que se puede experimentar la misma sensación sin hacer un ejercicio extremo.
Otros corredores acostumbran a correr con una música extremadamente fuerte como para concentrase solamente en lo que están escuchando. Indudablemente no tienen un espíritu competitivo, porque de esa manera se evaden de lo que el cuerpo les esta diciendo. La única forma de mejorar, es entrenar a conciencia.
Y eso significa estar concentrado en lo que se esta haciendo, respetando a rajatabla las indicaciones de un plan de entrenamiento confeccionado por algún entrenador competente. Estar concentrado, significa mirar el reloj, sentir la superficie donde se entrena y tener un completo conocimiento de cómo reacciona el organismo durante el esfuerzo.
En mi caso particular, siempre he sido un agradecido a Dios por tantos dones, pero fundamentalmente por darme la salud y la voluntad de hacer lo que me gusta. Pero, a lo largo de mi vida, y como es lógico, no he podido estar siempre con la predisposición que el entrenamiento competitivo requiere. La vida también es muchas otras cosas, familia, trabajo, responsabilidades. Por lo que uno alterna el running con las cosas diarias, y a veces no es fácil, o no se tiene la constancia necesaria.
Por eso, y desde hace ya muchos años, utilizo una “pequeña ayuda”, para entrenar. Cuando me siento que no tengo ganas, o que estoy cansado, inclusive con alguna lesión leve, mientras corro rezo el rosario. Yo se que aquel que no tenga en su vida un sentido de la religión, me dirá que es ridículo o inclusive patético.
Pero “creo” en pedirle a la Santísima Virgen que me cobije en su manto y me proteja. Siempre he creído en el poder de la oración, y aun en un estado de casi agotamiento, ese rezo casi repetitivo y a veces sin la necesaria meditación, se que llega a sus oídos y hace que la voluntad nunca decaiga y se mantenga firme la fe.
Tal vez, más de uno crea que soy egoísta en pedir por mí, y que es un pedido menor en relación a los graves problemas que atraviesa el mundo. Pero también se que el rezo es personal entre una madre y sus hijos, y que ella siempre intercederá por aquel que se lo pida.
En la foto: Meseret Defat campeona olimpica de 5000 mts en Atenas 2004, ofreciendo a la Virgen su triunfo.
De todas maneras, siempre soy y seré respetuoso de los pensamiento de los demás. Jamás podría tratar de convencer a alguien de que piense o sienta lo mismo que siento yo.
No voy a negar, porque así lo creo, de que el espíritu santo obra a través de la personas, tengo experiencia personales que así lo demuestran.
Pero para que esto suceda uno tiene que estar con la predisposición adecuada, y tener la fe necesaria.
Desde hace mucho tiempo escucho hablar a distintos corredores de una sensación de bienestar o de relajación durante el momento del entrenamiento. Inclusive hay quien dice relacionarse con el paisaje y concentrarse en las manifestaciones de la naturaleza. Yo nunca he sentido esa paz interior al correr.
Es evidente de que no es lo mismo entrenar en una vereda de una avenida congestionada de transito, que hacerlo a orillas del mar, en un bosque o en la ladera de una montaña.
Me parece que el sentido de bienestar y paz interior tiene que ver con un tema de entorno y con el momento que transita nuestra vida personal.
Por eso creo que se puede experimentar la misma sensación sin hacer un ejercicio extremo.
Otros corredores acostumbran a correr con una música extremadamente fuerte como para concentrase solamente en lo que están escuchando. Indudablemente no tienen un espíritu competitivo, porque de esa manera se evaden de lo que el cuerpo les esta diciendo. La única forma de mejorar, es entrenar a conciencia.
Y eso significa estar concentrado en lo que se esta haciendo, respetando a rajatabla las indicaciones de un plan de entrenamiento confeccionado por algún entrenador competente. Estar concentrado, significa mirar el reloj, sentir la superficie donde se entrena y tener un completo conocimiento de cómo reacciona el organismo durante el esfuerzo.
En mi caso particular, siempre he sido un agradecido a Dios por tantos dones, pero fundamentalmente por darme la salud y la voluntad de hacer lo que me gusta. Pero, a lo largo de mi vida, y como es lógico, no he podido estar siempre con la predisposición que el entrenamiento competitivo requiere. La vida también es muchas otras cosas, familia, trabajo, responsabilidades. Por lo que uno alterna el running con las cosas diarias, y a veces no es fácil, o no se tiene la constancia necesaria.
Por eso, y desde hace ya muchos años, utilizo una “pequeña ayuda”, para entrenar. Cuando me siento que no tengo ganas, o que estoy cansado, inclusive con alguna lesión leve, mientras corro rezo el rosario. Yo se que aquel que no tenga en su vida un sentido de la religión, me dirá que es ridículo o inclusive patético.
Pero “creo” en pedirle a la Santísima Virgen que me cobije en su manto y me proteja. Siempre he creído en el poder de la oración, y aun en un estado de casi agotamiento, ese rezo casi repetitivo y a veces sin la necesaria meditación, se que llega a sus oídos y hace que la voluntad nunca decaiga y se mantenga firme la fe.
Tal vez, más de uno crea que soy egoísta en pedir por mí, y que es un pedido menor en relación a los graves problemas que atraviesa el mundo. Pero también se que el rezo es personal entre una madre y sus hijos, y que ella siempre intercederá por aquel que se lo pida.
En la foto: Meseret Defat campeona olimpica de 5000 mts en Atenas 2004, ofreciendo a la Virgen su triunfo.
sábado, 8 de junio de 2013
Vivir corriendo...
Tengo tanto por correr y no se si tengo tiempo para todo…
Cosa extraña la mente. Cuando uno dice que ya no le importa, que ya están los sueños cumplidos, que no es posible volver a ser el que supe ser, que duele entrenar con tantas lesiones encima, que no vale el esfuerzo después de haber trabajado todo el dia…
Basta con charlar un poquito con alguno mas “entusiasta” que uno, mirar un torneo por tv, o simplemente mirar la costa con un rayito del sol sobre el mar (aunque haga frío), para que se comience a proyectar cual es la próxima competencia. Como debo entrenar para llegar o cuando voy a poder sentirme mas o menos bien para hacer mas kilómetros.
¿Cual será el botón que activa toda esta pasión?
Y está claro que soy el único. Basta con mirar las inscripciones en las maratones y carreras de aventura en todo el mundo para ver que cada vez son más los locos que corren y entrenan.
¿Será que este es nuestro lugar en el mundo?
No puedo decir que es el único momento de felicidad que tengo, sería muy ingrato al afirmar esto. Tengo una vida plena, con familia, trabajo y buenos amigos.
Pero correr es simplemente algo que necesito hacer. Esa sensación de abrigarme, ponerme gorro y guantes (ahora en invierno), poner música en el mp3 y salir a correr por la costa de esta bendita Mar del Plata hace que se me estremezca el alma.
Inclusive cuando corro fantaseo con nuevas competencias, me imagino en distintos lugares, pienso fechas y me imagino en un nivel superlativo. Así me motivo para salir todos los días, a pesar del clima y del cansancio. Inclusive, basta con que alguien me mire como loco malo, (corriendo bajo la lluvia), para que el pecho se llene de orgullo y me crea distinto a la mayoría, inclusive más fuerte.
Desde ya que todo esto es una tontería mía, por correr no soy mejor que nadie, y no podría pretender que alguien haga algo que simplemente no le gusta o no le interesa.
Pero eso no me importa, en realidad me siento orgulloso de poder correr en un día normal 20km, y pensar que son pocos los mortales que pueden hacerlo.
Y he corrido muchas carreras…ya hasta se me olvidaron algunas. Y los malos momentos tienden a minimizarse, uno no recuerda lo mal que lo paso en alguna maratón, solo espera el instante de volver a correrla.
Y suspendido el proyecto de correr los 42km de Rosario en Junio, (maldita lesión), ya está el de correr en Agosto la Adventure Race en Pinamar, y hay mucho más en la cartera…Con un broche de oro en los 42km de Mar del Plata (pensar que corrí su 1º edición en 1987)…todo eso si Dios quiere, y si me sigue dando salud para hacer lo que tanto me gusta.
La foto es de la llegada en los 27 km de arena y medanos en Pinamar al año pasado. La verdad mi cara no refleja lo dura que fue.
Cosa extraña la mente. Cuando uno dice que ya no le importa, que ya están los sueños cumplidos, que no es posible volver a ser el que supe ser, que duele entrenar con tantas lesiones encima, que no vale el esfuerzo después de haber trabajado todo el dia…
Basta con charlar un poquito con alguno mas “entusiasta” que uno, mirar un torneo por tv, o simplemente mirar la costa con un rayito del sol sobre el mar (aunque haga frío), para que se comience a proyectar cual es la próxima competencia. Como debo entrenar para llegar o cuando voy a poder sentirme mas o menos bien para hacer mas kilómetros.
¿Cual será el botón que activa toda esta pasión?
Y está claro que soy el único. Basta con mirar las inscripciones en las maratones y carreras de aventura en todo el mundo para ver que cada vez son más los locos que corren y entrenan.
¿Será que este es nuestro lugar en el mundo?
No puedo decir que es el único momento de felicidad que tengo, sería muy ingrato al afirmar esto. Tengo una vida plena, con familia, trabajo y buenos amigos.
Pero correr es simplemente algo que necesito hacer. Esa sensación de abrigarme, ponerme gorro y guantes (ahora en invierno), poner música en el mp3 y salir a correr por la costa de esta bendita Mar del Plata hace que se me estremezca el alma.
Inclusive cuando corro fantaseo con nuevas competencias, me imagino en distintos lugares, pienso fechas y me imagino en un nivel superlativo. Así me motivo para salir todos los días, a pesar del clima y del cansancio. Inclusive, basta con que alguien me mire como loco malo, (corriendo bajo la lluvia), para que el pecho se llene de orgullo y me crea distinto a la mayoría, inclusive más fuerte.
Desde ya que todo esto es una tontería mía, por correr no soy mejor que nadie, y no podría pretender que alguien haga algo que simplemente no le gusta o no le interesa.
Pero eso no me importa, en realidad me siento orgulloso de poder correr en un día normal 20km, y pensar que son pocos los mortales que pueden hacerlo.
Y he corrido muchas carreras…ya hasta se me olvidaron algunas. Y los malos momentos tienden a minimizarse, uno no recuerda lo mal que lo paso en alguna maratón, solo espera el instante de volver a correrla.
Y suspendido el proyecto de correr los 42km de Rosario en Junio, (maldita lesión), ya está el de correr en Agosto la Adventure Race en Pinamar, y hay mucho más en la cartera…Con un broche de oro en los 42km de Mar del Plata (pensar que corrí su 1º edición en 1987)…todo eso si Dios quiere, y si me sigue dando salud para hacer lo que tanto me gusta.
La foto es de la llegada en los 27 km de arena y medanos en Pinamar al año pasado. La verdad mi cara no refleja lo dura que fue.
jueves, 9 de mayo de 2013
Buscando nuevos objetivos...
Hace poco miraba una película de Hon Han Soo, un fantástico director coreano bastante conocido en la Argentina, (se han proyectado varias películas de él), en que la protagonista (Isabelle Huppert), recorre un escenario en tres oportunidades distintas generando distintos momentos de acuerdo a lo que le toca vivir en ese instante.
Y da para pensar…la verdad es que la vida es una sucesión de momentos que tienen que ver con las decisiones que uno toma en determinados momentos de la vida. Podría decirse que es una interminable sucesión de aciertos o equivocaciones, siempre de acuerdo al cristal con que se mire muestra existencia.
Y volviendo un poco a un terreno mas terrenal y menos filosófico, de verdad que he tomado una decisión equivocada al competir en los 21 km en Palermo hace un par de semanas atrás. En este camino de retorno a la competencia, tendría que pensar muy bien donde compito y en que condiciones físicas lo hago. Es evidente que no me sobra nada físicamente, y cada entrenamiento es un pequeño granito de arena en mi “operación retorno”, por lo que tendría que dejar de lado las decisiones en caliente y mirar un poco mas allá en busca de un bien mayor.
Mi objetivo es correr y competir muchos años más, y conformarme con el nivel que pueda obtener con la continuidad de entrenamiento.
En pos de esto, correr rengueando los 21km en el asfalto, me costo ya un par de semanas de inactividad y tiro por tierra las esperanzas de correr los 42 km en Rosario el 30 de junio, carrera en la que ya estaba inscripto.
Y bueno…es hora de replantarme los objetivos y tener la paciencia para recuperarme de esta nueva lesión y volver nuevamente al ruedo…
La foto es una grupal de los que viajamos en el colectivo a correr los 21km New Balance en Palermo….”buena gente”.
Y da para pensar…la verdad es que la vida es una sucesión de momentos que tienen que ver con las decisiones que uno toma en determinados momentos de la vida. Podría decirse que es una interminable sucesión de aciertos o equivocaciones, siempre de acuerdo al cristal con que se mire muestra existencia.
Y volviendo un poco a un terreno mas terrenal y menos filosófico, de verdad que he tomado una decisión equivocada al competir en los 21 km en Palermo hace un par de semanas atrás. En este camino de retorno a la competencia, tendría que pensar muy bien donde compito y en que condiciones físicas lo hago. Es evidente que no me sobra nada físicamente, y cada entrenamiento es un pequeño granito de arena en mi “operación retorno”, por lo que tendría que dejar de lado las decisiones en caliente y mirar un poco mas allá en busca de un bien mayor.
Mi objetivo es correr y competir muchos años más, y conformarme con el nivel que pueda obtener con la continuidad de entrenamiento.
En pos de esto, correr rengueando los 21km en el asfalto, me costo ya un par de semanas de inactividad y tiro por tierra las esperanzas de correr los 42 km en Rosario el 30 de junio, carrera en la que ya estaba inscripto.
Y bueno…es hora de replantarme los objetivos y tener la paciencia para recuperarme de esta nueva lesión y volver nuevamente al ruedo…
La foto es una grupal de los que viajamos en el colectivo a correr los 21km New Balance en Palermo….”buena gente”.
lunes, 25 de marzo de 2013
1/2 maratón New Balance 2013
Número de Dorsal: 2733
Todo un pronunciamiento…
Quizás para la mayoría de los mortales, estas palabras no signifiquen nada o ni siquiera imaginen a que me estoy refiriendo, pero los corredores sabemos que se trata del número con que vamos a competir en alguna carrera.
Y para mí, por tratarse de un 21km en asfalto y con certificación oficial, (1/2 maratón New Balance en Palermo 28/4), es un desafío que me tomo muy en serio.
En verdad, estaba deseando que llegara el momento de poder volver a las competencias de calle que tanto me gustan.
Parece mentira, pero ya casi no me acuerdo de cuando fue la ultima vez que participé en una ½ maratón en un circuito callejero. Tantos años de correr en pista, han dejado en mí una cantidad innumerable de lesiones musculares con las que convivo y trato de sobrellevar. A lo mejor es más significativo el hecho de no haber tenido una regularidad de entrenamiento en los últimos años. Pero sea cual sea la causa, correr tantos kilómetros en asfalto es un esfuerzo que ya me es muy difícil de superar.
Es verdad que en los últimos tiempos, he participado en carreras de aventura en una distancia mayor o similar, pero el esfuerzo es muy distinto. Las carreras en arena o caminos de tierra, tiene un gran desgaste muscular pero no se puede llevar un ritmo constante y con una máxima exigencia. En la aventura se corre donde se puede, así que es una serie constante de cambios de ritmos, muy distinto a la carrera en asfalto, donde se busca un ritmo y se lo mantiene durante toda la misma. Este esfuerzo hace que uno vaya con una demanda constante de oxigeno y el rebote en una superficie dura machaca sin piedad las articulaciones, tendones y gemelos. Por eso, por miedo a las consecuencias, es que no me animaba a correr en calle.
Pero en estos últimos meses he mejorado mi condición física, y sumado a entrenamientos de calidad que he realizado con el grupo de entrenamiento, siento un moderado optimismo de que puedo terminar la competencia con una aceptable participación.
Es verdad que con mis 55 años a cuestas, las recuperaciones son mas duras que la mayoría de los que corren conmigo,(que son mas jóvenes), pero me mantengo todavía en un ritmo aceptable. Sin dudas es fundamental el durísimo entrenamiento que hago durante la semana, y en verdad es un progreso importante que lo pueda sobrellevar.
Ayer domingo, pude terminar un circuito de 19km en la laguna y sierra, en una aceptable hora 35 minutos, lo cual me llena de optimismo para lo que esta por venir.
Todavía tengo un mes para seguir mejorando, y siento la motivación como para seguir intentándolo.
Todo un pronunciamiento…
Quizás para la mayoría de los mortales, estas palabras no signifiquen nada o ni siquiera imaginen a que me estoy refiriendo, pero los corredores sabemos que se trata del número con que vamos a competir en alguna carrera.
Y para mí, por tratarse de un 21km en asfalto y con certificación oficial, (1/2 maratón New Balance en Palermo 28/4), es un desafío que me tomo muy en serio.
En verdad, estaba deseando que llegara el momento de poder volver a las competencias de calle que tanto me gustan.
Parece mentira, pero ya casi no me acuerdo de cuando fue la ultima vez que participé en una ½ maratón en un circuito callejero. Tantos años de correr en pista, han dejado en mí una cantidad innumerable de lesiones musculares con las que convivo y trato de sobrellevar. A lo mejor es más significativo el hecho de no haber tenido una regularidad de entrenamiento en los últimos años. Pero sea cual sea la causa, correr tantos kilómetros en asfalto es un esfuerzo que ya me es muy difícil de superar.
Es verdad que en los últimos tiempos, he participado en carreras de aventura en una distancia mayor o similar, pero el esfuerzo es muy distinto. Las carreras en arena o caminos de tierra, tiene un gran desgaste muscular pero no se puede llevar un ritmo constante y con una máxima exigencia. En la aventura se corre donde se puede, así que es una serie constante de cambios de ritmos, muy distinto a la carrera en asfalto, donde se busca un ritmo y se lo mantiene durante toda la misma. Este esfuerzo hace que uno vaya con una demanda constante de oxigeno y el rebote en una superficie dura machaca sin piedad las articulaciones, tendones y gemelos. Por eso, por miedo a las consecuencias, es que no me animaba a correr en calle.
Pero en estos últimos meses he mejorado mi condición física, y sumado a entrenamientos de calidad que he realizado con el grupo de entrenamiento, siento un moderado optimismo de que puedo terminar la competencia con una aceptable participación.
Es verdad que con mis 55 años a cuestas, las recuperaciones son mas duras que la mayoría de los que corren conmigo,(que son mas jóvenes), pero me mantengo todavía en un ritmo aceptable. Sin dudas es fundamental el durísimo entrenamiento que hago durante la semana, y en verdad es un progreso importante que lo pueda sobrellevar.
Ayer domingo, pude terminar un circuito de 19km en la laguna y sierra, en una aceptable hora 35 minutos, lo cual me llena de optimismo para lo que esta por venir.
Todavía tengo un mes para seguir mejorando, y siento la motivación como para seguir intentándolo.
miércoles, 11 de julio de 2012
27 km de arena en Pinamar el 5 de Agosto
Estoy inscripto en los 27km que organiza el club de corredores en Pinamar el 5 de agosto. Es una buena medida para saber como me adapto a las carreras de larga distancia. El esfuerzo que supone correr en la arena es comparable en lo físico a el desgaste de un 42km. Desde ya que no es lo mismo, pero se puede hacer un análisis de cómo es mi preparación a esta altura del año.
De a poco, (de a muy poco), he ido mejorando mi nivel a base de esfuerzo y voluntad. He corrido un par de carreras y en todas he sentido una mejoría con respecto a la otra. Tengo entre mis futuros planes competir en un 42. Supongo que por calendario, el que mas se acerca a mi proyección es el de Buenos Aires. Pero para llegar con algunas certezas todavía tengo que agregar kilómetros a mi entrenamiento, sobre todo en los fondos largos y competir en algunas distancias certificadas para saber cual es mi real nivel.
No se bien cual es el motivo, pero todavía estoy un poco lejos de lo que pretendo en tiempos. Mi adaptación a los entrenamientos ha sido aceptable. La materia pendiente esta en los ritmos. Yo tengo muchos años corriendo, y a esta altura años atrás estaba en un par de minutos menos en un 10 mil. No se, quisiera pensar que no se trata de un tema de edad, aunque no podría precisarlo.
Seguramente debe ser que por miedo a lesiones no trabajo como debería las pasadas en distancias medidas, pero este esfuerzo me costo muy caro años anteriores. Sigo con la convicción de no forzar hasta que este realmente bien en lo físico.
Las carreras de aventura, como se realizan en un terreno blando, me permiten hacer algún esfuerzo competitivo, que siempre es más de lo que se hace en un entrenamiento, por más bueno que este sea.
Aparte, la distancia seguramente me demandará cerca de 2 horas de carrera, lo cual es también una forma de aprovechar para entrenar la ingesta de agua y alguna bebida energética. En este sentido, voy a llevar un cinturón con 2 botellitas de 250 mml con gatorade. Se supone que saliendo bien hidratado, durante la primera hora basta con tomar solo agua, así que con las que dan en los abastecimientos me debería alcanzar. Calculo unos 500 mml en la primeras 2 postas. A partir de ahí, tendría que tomar la bebida energética para reponer sales y minerales perdidos. Con 1 litro en total de agua debería llegar en buenas condiciones. A esto yo le agrego una pastilla de glucosa cerca de la hora y media de competencia. He descubierto que esta fuente energía extra me da buenos resultados sobre el final.
El otro tema que yo considero fundamental para correr en los medanos es la elección de la zapatilla adecuada. He cometido errores infantiles en otras carreras poniéndome calzado que permitía el paso de la arena, y en mitad de la carrera me tuve que detener para sacar la arena acumulada. Para correr en la arena Salomón tiene zapatillas técnicas que no permiten el ingreso de la misma y son impermeables. Inclusive el empeine y el talón son más altos que las zapatillas de competir comunes, lo que hace que la arena casi no se filtre por arriba. Hace un tiempo que entreno con una speedcross3 (foto) y la pienso usar en esa competencia.
Espero poder seguir con este ritmo de km por semana, cerca de 100, para poder llegar a la carrera en la mejor condición posible
De a poco, (de a muy poco), he ido mejorando mi nivel a base de esfuerzo y voluntad. He corrido un par de carreras y en todas he sentido una mejoría con respecto a la otra. Tengo entre mis futuros planes competir en un 42. Supongo que por calendario, el que mas se acerca a mi proyección es el de Buenos Aires. Pero para llegar con algunas certezas todavía tengo que agregar kilómetros a mi entrenamiento, sobre todo en los fondos largos y competir en algunas distancias certificadas para saber cual es mi real nivel.
No se bien cual es el motivo, pero todavía estoy un poco lejos de lo que pretendo en tiempos. Mi adaptación a los entrenamientos ha sido aceptable. La materia pendiente esta en los ritmos. Yo tengo muchos años corriendo, y a esta altura años atrás estaba en un par de minutos menos en un 10 mil. No se, quisiera pensar que no se trata de un tema de edad, aunque no podría precisarlo.
Seguramente debe ser que por miedo a lesiones no trabajo como debería las pasadas en distancias medidas, pero este esfuerzo me costo muy caro años anteriores. Sigo con la convicción de no forzar hasta que este realmente bien en lo físico.
Las carreras de aventura, como se realizan en un terreno blando, me permiten hacer algún esfuerzo competitivo, que siempre es más de lo que se hace en un entrenamiento, por más bueno que este sea.
Aparte, la distancia seguramente me demandará cerca de 2 horas de carrera, lo cual es también una forma de aprovechar para entrenar la ingesta de agua y alguna bebida energética. En este sentido, voy a llevar un cinturón con 2 botellitas de 250 mml con gatorade. Se supone que saliendo bien hidratado, durante la primera hora basta con tomar solo agua, así que con las que dan en los abastecimientos me debería alcanzar. Calculo unos 500 mml en la primeras 2 postas. A partir de ahí, tendría que tomar la bebida energética para reponer sales y minerales perdidos. Con 1 litro en total de agua debería llegar en buenas condiciones. A esto yo le agrego una pastilla de glucosa cerca de la hora y media de competencia. He descubierto que esta fuente energía extra me da buenos resultados sobre el final.
El otro tema que yo considero fundamental para correr en los medanos es la elección de la zapatilla adecuada. He cometido errores infantiles en otras carreras poniéndome calzado que permitía el paso de la arena, y en mitad de la carrera me tuve que detener para sacar la arena acumulada. Para correr en la arena Salomón tiene zapatillas técnicas que no permiten el ingreso de la misma y son impermeables. Inclusive el empeine y el talón son más altos que las zapatillas de competir comunes, lo que hace que la arena casi no se filtre por arriba. Hace un tiempo que entreno con una speedcross3 (foto) y la pienso usar en esa competencia.
Espero poder seguir con este ritmo de km por semana, cerca de 100, para poder llegar a la carrera en la mejor condición posible
miércoles, 27 de junio de 2012
Correr carreras de aventura es todo un desafío
Ahora que está de moda correr carreras de aventura en distintos circuitos, y que la oferta ha crecido como para poder hacerlo durante todo el año, quería establecer una diferencia con otro tipo de competencias.
Este tema de correr en senderos de sierra o montaña, o de competir en la arena blanda incluyendo en el recorrido médanos gigantes, era visto como una verdadera locura años atrás por nuestros entrenadores. Había si una idea bastante clara de que entrenar en las pretemporadas en diferentes terrenos era beneficioso. Inclusive se programaban cambios de ritmo (fartlek) en sectores con cierta dificultad. Pero jamás se pensaba en un máximo esfuerzo, no fuera cuestión que te torcieras un tobillo o te cayeras.
Hoy, después de haber participado en muchísimas carreras donde tuve que pasar arroyos con el agua a la cintura o ayudarme con las manos para trepar un médano, inclusive tener que sortear alambrados, con todo lo que ello implica, puedo decir que se puede competir en cualquier lado. Solo basta con ser un poco sensato y adaptarse a la dificultad. Inclusive, viéndolo a la distancia, es muchísimo más divertido que correr 10km de alguna prueba de calle girando 2 o 3 veces en un mismo circuito.
Claro que esta modalidad no es para todo el mundo, hay que estar dispuesto a embarrarse o a tener que subir alguna piedra trepando sobre ella. En situaciones así es imposible llevar un ritmo parejo como se hace en la calle. A lo mejor este motivo es el que alienta a participar a gente que no suele correr en las ciudades. Alternativas inesperadas, sumadas a la belleza de los paisajes cuando se corre campo a traviesa hace que se acerque gente que no suele ser parte del mundillo atlético. Gente que no corre para bajar tiempos ni que compite contra otra, solo quieren ser parte de la fiesta y disfrutarlo al máximo.
Personalmente me encuentro mucho más cómodo si puedo correr sin obstáculos, inclusive si hay caminos con poca dificultad, pero no puedo negar que me gusta el desafío de saber que pudo hacer lo que me gusta aun en los lugares más insólitos.
Sigo con buenas sensaciones en los entrenamientos. Estoy haciendo más kilómetros y con buena adaptación a las distancias. Inclusive he agregado natación 2 veces por semana con la idea de tonificar la musculatura. Lo hago como si fuera una doble jornada.
La foto del día es de Luis Castillo, un atleta veterano marplatense que es animador permanente de las carreras de aventura que se hacen en el país.
Este tema de correr en senderos de sierra o montaña, o de competir en la arena blanda incluyendo en el recorrido médanos gigantes, era visto como una verdadera locura años atrás por nuestros entrenadores. Había si una idea bastante clara de que entrenar en las pretemporadas en diferentes terrenos era beneficioso. Inclusive se programaban cambios de ritmo (fartlek) en sectores con cierta dificultad. Pero jamás se pensaba en un máximo esfuerzo, no fuera cuestión que te torcieras un tobillo o te cayeras.
Hoy, después de haber participado en muchísimas carreras donde tuve que pasar arroyos con el agua a la cintura o ayudarme con las manos para trepar un médano, inclusive tener que sortear alambrados, con todo lo que ello implica, puedo decir que se puede competir en cualquier lado. Solo basta con ser un poco sensato y adaptarse a la dificultad. Inclusive, viéndolo a la distancia, es muchísimo más divertido que correr 10km de alguna prueba de calle girando 2 o 3 veces en un mismo circuito.
Claro que esta modalidad no es para todo el mundo, hay que estar dispuesto a embarrarse o a tener que subir alguna piedra trepando sobre ella. En situaciones así es imposible llevar un ritmo parejo como se hace en la calle. A lo mejor este motivo es el que alienta a participar a gente que no suele correr en las ciudades. Alternativas inesperadas, sumadas a la belleza de los paisajes cuando se corre campo a traviesa hace que se acerque gente que no suele ser parte del mundillo atlético. Gente que no corre para bajar tiempos ni que compite contra otra, solo quieren ser parte de la fiesta y disfrutarlo al máximo.
Personalmente me encuentro mucho más cómodo si puedo correr sin obstáculos, inclusive si hay caminos con poca dificultad, pero no puedo negar que me gusta el desafío de saber que pudo hacer lo que me gusta aun en los lugares más insólitos.
Sigo con buenas sensaciones en los entrenamientos. Estoy haciendo más kilómetros y con buena adaptación a las distancias. Inclusive he agregado natación 2 veces por semana con la idea de tonificar la musculatura. Lo hago como si fuera una doble jornada.
La foto del día es de Luis Castillo, un atleta veterano marplatense que es animador permanente de las carreras de aventura que se hacen en el país.
lunes, 25 de junio de 2012
Algo más sobre el corredor saludable en Mar del Plata
Recién cuando entrenaba en el sector costero cercano a parque Camet pensaba en el famoso “corredor saludable”. Claro, el paisaje de la zona es único, no existe un solo árbol y los pocos arbustos que hay están absolutamente inclinados hacia el piso, para poder sobrevivir al viento que los castiga. Ni siquiera hay palmeras, árboles sufridos si los hay.
Este es el sector donde nuestros políticos quieren que se desarrollen todas las competencias pedestres. Este gobierno municipal construyó una bici senda que llega hasta Santa Clara del Mar, a unos 16km de Mar del Plata. Este sendero señalizado en el medio de la nada pareciera ser la solución a todos los problemas de los atletas para entrenarse. Lo cierto es que casi nadie lo transita, no es un lugar apto para los ciclistas, que optan por la ruta 226 y queda demasiado lejos para la gente que apenas puede hacer un entrenamiento aeróbico, que no suele ser de más de 8km. El corredor aeróbico debería estar en la zona céntrica, desde Punta Iglesias hasta el Club Náutico, que es el lugar más apto para un entrenamiento que se precie de tal. Seguramente si allí se colocase un corredor de tartán o césped sintético no alcanzaría el ancho del mismo para contener a tantos aerobistas. En ese sentido deberíamos mirarnos en el espejo de Rio de Janeiro o Camboriu en nuestro país vecino de Brasil.
Yo corrí la primera edición de la Maratón Internacional de Mar del Plata, allá por el año 86. Se largaba enfrente del Casino Central, se inscribía en la Secretaria de Turismo Municipal que quedaba enfrente, en la manzana demolida, y se usaban los vestuarios del CEF Nº 1. Les puedo asegurar que el entorno era maravilloso. Yo tengo una foto llegando con gente apiñada a ambos lados de la calle alentando a los participantes.
No hay argumentos para suspender una maratón porque perjudica el flujo turístico o el tránsito vehicular. Es simplemente que no se la quiere hacer.
En Buenos Aires se pasa por el Obelisco, Retiro, la Boca y Puerto Madero, por nombrar algún lugar emblemático. En Rosario se larga y se llega del Monumento a la Bandera y se pasa por el Parque Independencia en pleno centro rosarino.
Inclusive en Nueva York se corta el puente que lo une con la isla de Manhattan, y creo que estas ciudades tiene un poco mas de trafico que la nuestra. Se podrían dar ejemplos similares en otras ciudades del mundo, pero creo que no hace falta, la intención comunal es evidente.
Yo me pregunto por qué el periodismo especializado o los dirigentes y entrenadores del atletismo no se hacen eco de la noticia. No puedo creer que estén de acuerdo.
Si el día de mañana se realizase un 42km en el corredor saludable, muchos de los participantes lo pensarían dos veces antes de inscribirse, el que participa quiere lograr el menor tiempo posible, y en este sector es condenarse al fracaso antes de largar.
Yo personalmente para correr en condiciones extremas, elegiría correr en Ushuaia o en las Islas Malvinas.
La foto es de una protesta realizada en diciembre de 2011 por corredores marplatenses auto convocados sin intenciones políticas al enterarse de la suspensión de los 42km que se hacía en la ciudad.
Este es el sector donde nuestros políticos quieren que se desarrollen todas las competencias pedestres. Este gobierno municipal construyó una bici senda que llega hasta Santa Clara del Mar, a unos 16km de Mar del Plata. Este sendero señalizado en el medio de la nada pareciera ser la solución a todos los problemas de los atletas para entrenarse. Lo cierto es que casi nadie lo transita, no es un lugar apto para los ciclistas, que optan por la ruta 226 y queda demasiado lejos para la gente que apenas puede hacer un entrenamiento aeróbico, que no suele ser de más de 8km. El corredor aeróbico debería estar en la zona céntrica, desde Punta Iglesias hasta el Club Náutico, que es el lugar más apto para un entrenamiento que se precie de tal. Seguramente si allí se colocase un corredor de tartán o césped sintético no alcanzaría el ancho del mismo para contener a tantos aerobistas. En ese sentido deberíamos mirarnos en el espejo de Rio de Janeiro o Camboriu en nuestro país vecino de Brasil.
Yo corrí la primera edición de la Maratón Internacional de Mar del Plata, allá por el año 86. Se largaba enfrente del Casino Central, se inscribía en la Secretaria de Turismo Municipal que quedaba enfrente, en la manzana demolida, y se usaban los vestuarios del CEF Nº 1. Les puedo asegurar que el entorno era maravilloso. Yo tengo una foto llegando con gente apiñada a ambos lados de la calle alentando a los participantes.
No hay argumentos para suspender una maratón porque perjudica el flujo turístico o el tránsito vehicular. Es simplemente que no se la quiere hacer.
En Buenos Aires se pasa por el Obelisco, Retiro, la Boca y Puerto Madero, por nombrar algún lugar emblemático. En Rosario se larga y se llega del Monumento a la Bandera y se pasa por el Parque Independencia en pleno centro rosarino.
Inclusive en Nueva York se corta el puente que lo une con la isla de Manhattan, y creo que estas ciudades tiene un poco mas de trafico que la nuestra. Se podrían dar ejemplos similares en otras ciudades del mundo, pero creo que no hace falta, la intención comunal es evidente.
Yo me pregunto por qué el periodismo especializado o los dirigentes y entrenadores del atletismo no se hacen eco de la noticia. No puedo creer que estén de acuerdo.
Si el día de mañana se realizase un 42km en el corredor saludable, muchos de los participantes lo pensarían dos veces antes de inscribirse, el que participa quiere lograr el menor tiempo posible, y en este sector es condenarse al fracaso antes de largar.
Yo personalmente para correr en condiciones extremas, elegiría correr en Ushuaia o en las Islas Malvinas.
La foto es de una protesta realizada en diciembre de 2011 por corredores marplatenses auto convocados sin intenciones políticas al enterarse de la suspensión de los 42km que se hacía en la ciudad.
El corredor saludable...un triste invento político.
No quería que se pasara el tiempo sin hacer una reflexión sobre la ordenanza que están preparando políticos marplatenses para regular el lugar y los horarios en que se podrán, si se aprueba dicha ley, realizar de aquí en mas las competencias pedestres en nuestra ciudad.
Es evidente que la gente que evalúa y analiza esto no es deportista. Estoy seguro que jamás entrenó y menos compitió en alguna carrera. Porque de acuerdo a los fundamentos que se plantean para dar sustento y base sólida a esta iniciativa hay uno que no se tuvo nunca en cuenta. La motivación.
Todos los que entrenamos diariamente sabemos que no es fácil hacerlo. Hay que estar preparado para afrontar una rutina exigente día a día y seguir con nuestras vidas. Todos trabajamos, estudiamos, dedicamos tiempos a nuestra familia y en medio de nuestros quehaceres diarios encontramos un hueco para hacer lo que nos gusta…correr. Pero no es fácil, que les quede claro a los que no lo hacen.
Por supuesto que hay satisfacciones, sino seriamos masoquistas, pero no hay nada que se compare con participar en una competencia. Es la verdadera frutilla del postre.
¿Por qué?
Seguramente todos los que nos inscribimos tendremos razones o motivos diferentes, en algunos será la culminación de un minucioso plan de entrenamiento, en otros un desafío a sus propios limites, o tal vez la felicidad de lograr cumplir un sueño postergado. Pero sea cual sea la razón, todos necesitamos del aliento de nuestros seres queridos y del reconocimiento antes y después de la competencia.
Por eso, para nosotros y para los que nos acompañan siempre deseamos el mejor entorno, las mayores comodidades y si fuera posible una infraestructura adecuada. Cuando uno compite con un aliento permanente desde las veredas, hay una entrega máxima siempre.
Y esto lo entiende el corredor, no un político, que seguramente vera la posibilidad de que no se interrumpa el transito, o que no se corte el acceso a los centros turísticos.
A esta gente le digo, que no se puede motivar a nadie haciéndolo correr en un lugar descampado y menos aún haciendo que se repita el circuito una y otra vez para completar la distancia.
Promulgar esta ordenanza es lisa y llanamente matar las carreras de calle en Mar del Plata. Que les quede claro.
Dejo los enlaces de triamax y de 0223 para que se lea la nota.
En cuanto a mi entrenamiento, fue una buena semana, con 2 entrenamientos de 20km entremedio. Siento que progreso.
La foto del dia es de Mariano Salgado, un atleta marplatense que logró muy buenos 2:42:22 en Rosario en el maratón Día de la Bandera.
Es evidente que la gente que evalúa y analiza esto no es deportista. Estoy seguro que jamás entrenó y menos compitió en alguna carrera. Porque de acuerdo a los fundamentos que se plantean para dar sustento y base sólida a esta iniciativa hay uno que no se tuvo nunca en cuenta. La motivación.
Todos los que entrenamos diariamente sabemos que no es fácil hacerlo. Hay que estar preparado para afrontar una rutina exigente día a día y seguir con nuestras vidas. Todos trabajamos, estudiamos, dedicamos tiempos a nuestra familia y en medio de nuestros quehaceres diarios encontramos un hueco para hacer lo que nos gusta…correr. Pero no es fácil, que les quede claro a los que no lo hacen.
Por supuesto que hay satisfacciones, sino seriamos masoquistas, pero no hay nada que se compare con participar en una competencia. Es la verdadera frutilla del postre.
¿Por qué?
Seguramente todos los que nos inscribimos tendremos razones o motivos diferentes, en algunos será la culminación de un minucioso plan de entrenamiento, en otros un desafío a sus propios limites, o tal vez la felicidad de lograr cumplir un sueño postergado. Pero sea cual sea la razón, todos necesitamos del aliento de nuestros seres queridos y del reconocimiento antes y después de la competencia.
Por eso, para nosotros y para los que nos acompañan siempre deseamos el mejor entorno, las mayores comodidades y si fuera posible una infraestructura adecuada. Cuando uno compite con un aliento permanente desde las veredas, hay una entrega máxima siempre.
Y esto lo entiende el corredor, no un político, que seguramente vera la posibilidad de que no se interrumpa el transito, o que no se corte el acceso a los centros turísticos.
A esta gente le digo, que no se puede motivar a nadie haciéndolo correr en un lugar descampado y menos aún haciendo que se repita el circuito una y otra vez para completar la distancia.
Promulgar esta ordenanza es lisa y llanamente matar las carreras de calle en Mar del Plata. Que les quede claro.
Dejo los enlaces de triamax y de 0223 para que se lea la nota.
En cuanto a mi entrenamiento, fue una buena semana, con 2 entrenamientos de 20km entremedio. Siento que progreso.
La foto del dia es de Mariano Salgado, un atleta marplatense que logró muy buenos 2:42:22 en Rosario en el maratón Día de la Bandera.
lunes, 18 de junio de 2012
Entrenar para los 42 km.
La 1º maratón de 42 km es para la gran mayoría de los corredores el sueño a alcanzar. Pareciera que todo el esfuerzo del entrenamiento se reduce a tener éxito en esta distancia. Inclusive hay quien lo compara con una iniciación sexual y quien afirma que nada será igual en la vida después de haberlo corrido.
Ni muy muy ni tan tan.
Es evidente que esta distancia olímpica que tiene 42.195 mts. por un capricho, (en Londres 1908, se le agregaron a los 40km que estaban programados estos 2km y pico, para que la reina pudiera ver pasar los corredores sin salir de su balcón), es un desafío a vencer para los que se inician en el mundo del runinig.
Claro, para aquel que con sobrepeso o algún otro habito no muy sano comienza a entrenar tímidamente, el hecho de terminar alguna vez una distancia mayor a los 40km en carrera, tiene algo así como una sensación de tocar el cielo con las manos.
Pero, para aquel que ya lleva unos años entrenando diariamente, sabe que la distancia es solamente un numero y que se puede alcanzar sin mayores inconvenientes, lo cual no quiere decir que sea fácil o poco sacrificado.
Durante mucho tiempo se ha hablado de la famosa barrera de los 30km, (se pensaba que naturalmente el hombre no podía superar esa distancia en carrera continua), y esto se ha grabado en el subconsciente de los principiantes. Es solamente un mito.
De hecho hoy en día hay carreras de hasta 240km en la modalidad non stop, y son muy comunes la ultramaratones de 50 y 100 km. Hasta se realizan en diversos lugares del mundo carreras de 24hs donde la mayoría de los corredores superan ampliamente los 50km. Solamente hay que entrenar adecuadamente.
Es obvio que para poder llegar a lo 42km se debe incrementar el kilometraje en los entrenamientos, y en forma organizada incluir trabajos de fuerza para poder resistir las horas corriendo. El entrenamiento en si, también representa un desafío y en muchos casos un cambio definitivo en la forma de alimentarse o de dedicar un determinado tiempo al ejercicio. Para poder correr un mínimo de 1hora diaria se debe ordenar tiempo de trabajo o de vida familiar. Y estas pequeñas pero no por eso poco importantes decisiones hacen que las gente cambie sus hábitos.. Todo esto es absolutamente personal, pero la mayoría de los maratonistas lo ven como una forma de transitar la vida.
Nada quita el hecho de que al ser una distancia olímpica homologada por la IAAF, la marca obtenida en esta competencia queda registrada en el ranking de sus respectivas federaciones. Pero la mayoría de los miles que se agrupan esperando la orden de largada ni siquiera tienen en cuenta esto, solo les interesa llegar. Lo ven como un desafío a sus propios límites y una experiencia digna de ser vivida.
Me ha tocado ser testigo de emocionadas lágrimas en algunos corredores al cruzar la meta, inclusive ver como se comparte la alegría con los seres queridos.
Por todo esto creo que la pasión por los míticos 42, no va a terminar fácilmente, siempre será la distancia a vencer por todo aquel que comienza a trotar.
En cuanto mi entrenamiento, sigo con un promedio de 15km diarios, y he podido agregar algunos trabajos de fuerza en el gimnasio sin mayores problemas musculares. Sigo con una buena sensación aunque esto todavía no lo he podido trasladar a los tiempos en carrera. Soy optimista en poder mejorar en un futuro cercano. Solo hay que tener paciencia y confiar en el trabajo realizado.
La foto del día es de la maratonista marplatense Marita Peralta, nuestra representante olímpica en los 42 km a realizarse en Londres en el mes de agosto.
Ni muy muy ni tan tan.
Es evidente que esta distancia olímpica que tiene 42.195 mts. por un capricho, (en Londres 1908, se le agregaron a los 40km que estaban programados estos 2km y pico, para que la reina pudiera ver pasar los corredores sin salir de su balcón), es un desafío a vencer para los que se inician en el mundo del runinig.
Claro, para aquel que con sobrepeso o algún otro habito no muy sano comienza a entrenar tímidamente, el hecho de terminar alguna vez una distancia mayor a los 40km en carrera, tiene algo así como una sensación de tocar el cielo con las manos.
Pero, para aquel que ya lleva unos años entrenando diariamente, sabe que la distancia es solamente un numero y que se puede alcanzar sin mayores inconvenientes, lo cual no quiere decir que sea fácil o poco sacrificado.
Durante mucho tiempo se ha hablado de la famosa barrera de los 30km, (se pensaba que naturalmente el hombre no podía superar esa distancia en carrera continua), y esto se ha grabado en el subconsciente de los principiantes. Es solamente un mito.
De hecho hoy en día hay carreras de hasta 240km en la modalidad non stop, y son muy comunes la ultramaratones de 50 y 100 km. Hasta se realizan en diversos lugares del mundo carreras de 24hs donde la mayoría de los corredores superan ampliamente los 50km. Solamente hay que entrenar adecuadamente.
Es obvio que para poder llegar a lo 42km se debe incrementar el kilometraje en los entrenamientos, y en forma organizada incluir trabajos de fuerza para poder resistir las horas corriendo. El entrenamiento en si, también representa un desafío y en muchos casos un cambio definitivo en la forma de alimentarse o de dedicar un determinado tiempo al ejercicio. Para poder correr un mínimo de 1hora diaria se debe ordenar tiempo de trabajo o de vida familiar. Y estas pequeñas pero no por eso poco importantes decisiones hacen que las gente cambie sus hábitos.. Todo esto es absolutamente personal, pero la mayoría de los maratonistas lo ven como una forma de transitar la vida.
Nada quita el hecho de que al ser una distancia olímpica homologada por la IAAF, la marca obtenida en esta competencia queda registrada en el ranking de sus respectivas federaciones. Pero la mayoría de los miles que se agrupan esperando la orden de largada ni siquiera tienen en cuenta esto, solo les interesa llegar. Lo ven como un desafío a sus propios límites y una experiencia digna de ser vivida.
Me ha tocado ser testigo de emocionadas lágrimas en algunos corredores al cruzar la meta, inclusive ver como se comparte la alegría con los seres queridos.
Por todo esto creo que la pasión por los míticos 42, no va a terminar fácilmente, siempre será la distancia a vencer por todo aquel que comienza a trotar.
En cuanto mi entrenamiento, sigo con un promedio de 15km diarios, y he podido agregar algunos trabajos de fuerza en el gimnasio sin mayores problemas musculares. Sigo con una buena sensación aunque esto todavía no lo he podido trasladar a los tiempos en carrera. Soy optimista en poder mejorar en un futuro cercano. Solo hay que tener paciencia y confiar en el trabajo realizado.
La foto del día es de la maratonista marplatense Marita Peralta, nuestra representante olímpica en los 42 km a realizarse en Londres en el mes de agosto.
jueves, 14 de junio de 2012
¿Entrenar solo o acompañado?
Una de las pequeñas cosas que ofrece el correr todos los días es el de tener tiempo para pensar mientras de hacen los kilómetros. Desde ya que si se sale en grupo, esta pequeña y agradable alternativa se pierde, pero se gana en compartir algún tipo de charla con los compañeros. Ese famoso refrán que dice que los maratonistas son corredores solitarios es una verdad a medias. Es difícil conseguir un compañero que tenga un nivel similar y hacer coincidir tiempos para salir juntos. Y aun es más difícil forjar una amistad con estos eventuales acompañantes. Pero como el hábito de correr es una rutina que se repite día a día, las casualidades son bastante comunes. La razón es sencilla, en un principio las charlas giran sobre un mismo tema, el entrenamiento, las competencias, etc. Y de a poco y a fuerza de compartir temas comunes, comienza una amistad que en algunos casos deriva en algo sólido y duradero. Parece mentira que haya tantas cosas en común entre gente de distintos extractos sociales e inclusive de distinta educación. No debería de extrañar, pues en definitiva se trata de compartir un deporte, pero difícilmente este acercamiento se de en otro entorno social.
Tal vez este sea el mayor merito de los grupos de entrenamiento. El de unir gente con un mismo anhelo de superación más allá de su realidad cotidiana.
Los corredores tienen en común ese motivador interno que les hace pensar que son distintos al resto de la gente. Y posiblemente sea verdad.
En cuanto a mi entrenamiento, me costó superar el cansancio muscular de la competencia del domingo, pero no baje el kilometraje. Sigo con un saludable promedio de 15km diarios. Bien.
La foto del día es un de un tramo de la competencia en la Sierra de los Padres. A menos de un kilómetro de la llegada.
Tal vez este sea el mayor merito de los grupos de entrenamiento. El de unir gente con un mismo anhelo de superación más allá de su realidad cotidiana.
Los corredores tienen en común ese motivador interno que les hace pensar que son distintos al resto de la gente. Y posiblemente sea verdad.
En cuanto a mi entrenamiento, me costó superar el cansancio muscular de la competencia del domingo, pero no baje el kilometraje. Sigo con un saludable promedio de 15km diarios. Bien.
La foto del día es un de un tramo de la competencia en la Sierra de los Padres. A menos de un kilómetro de la llegada.
viernes, 8 de junio de 2012
No pude correr por ser federado...
Quería compartir una anécdota que sucedió hace ya muchos años en una competencia que participé. En la década del 80´ no se organizaban muchas pruebas de calle. El running estaba lejos de ser una moda, en las carreras participaban unos setenta u ochenta corredores cuando mucho. No se cortaba el transito, que no era lógicamente tan complicado como lo es ahora y la mayoría de las competencias eran organizadas por clubes. Supongo que a la gente le causaba asombro ver pasar un puñado de locos corriendo por las calles.
Aunque eran pocos, los que participaban eran en su gran mayoría atletas, por lo que el nivel era muy bueno si se lo compara con las carreras multitudinarias que se organizan hoy en día.
Creo que por el crecimiento de los medios de difusión y las redes sociales, ya nadie puede creer que en la argentina los atletas son profesionales que viven de eso y ganan cifras astronómicas. De a poco se ha cambiado el concepto del esfuerzo y la dedicación de los maratonistas y su realidad económica.
Pero este concepto hace muchos años no estaba instaurado en la mayoría de la gente.
La competencia en cuestión se realizo en la ciudad de Balcarce, y debe haber sido una de las pocas que recuerdo en ese lugar en aquellos años. Se hacía ahí sí, una de las fechas del torneo marplatense de Cross-Country, precisamente en el Cerro el Triunfo. Pero esto estaba reservado solo para atletas federados.
La maratón estaba organizada por un club barrial, y como en esa época no había categorías, solo damas y caballeros, había una buena cantidad de trofeos y algunos premios mas, bolsos, remera y gorritos para los primeros clasificados, que seguramente con gran esfuerzo había conseguido la organización. No recuerdo si este era el caso, pero en este tipo de carreras la inscripción era libre, no tenía costo, se hacía con la intención de fomentar el atletismo o celebrar algún aniversario.
Al enterarnos los fondistas marplatenses de la competencia, nos organizamos en algunos autos y fuimos a correr. Grande fue nuestra sorpresa cuando un rato antes de comenzar la carrera nos enteramos que no se nos permitía largar por ser “profesionales”. ¿Qué sucedió? Un grupo de corredores locales había hecho una queja a los organizadores, diciendo que los marplatenses éramos federados y teníamos “entrenador”, y por el hecho de ser atletas, nos íbamos a ganar los trofeos y llevar los premios. Hoy suena inocente y ridículo, pero los que protestaban amenazaban con un boicot a la carrera y no competir ninguno.
Todo esto derivó en una discusión con ánimos encendidos, donde no faltaron empujones y algún que otro insulto. Finalmente y luego de una gran demora, la carrera se hizo igual, y algunos de los corredores locales no participaron…
Por supuesto que el ganador fue un atleta marplatense, Jorge Monín, uno de los mejores corredores argentinos de aquella época.
En cuanto a mi entrenamiento especifico, tuve una buena semana a pesar del clima frio, alterné entre 13 y 15 km, diariamente y con algunos cambios de ritmo y trabajos de fuerza en la arena. Este domingo pienso participar en una carrera de aventura de 17km en la zona de Sierra de los Padres. Una buena manera de evaluar mi real nivel.
La foto del día es de los marplatenses Alexis Abot y Jorge Monín, 2 de los mejores exponentes del atletismo argentino en esa época.
Aunque eran pocos, los que participaban eran en su gran mayoría atletas, por lo que el nivel era muy bueno si se lo compara con las carreras multitudinarias que se organizan hoy en día.
Creo que por el crecimiento de los medios de difusión y las redes sociales, ya nadie puede creer que en la argentina los atletas son profesionales que viven de eso y ganan cifras astronómicas. De a poco se ha cambiado el concepto del esfuerzo y la dedicación de los maratonistas y su realidad económica.
Pero este concepto hace muchos años no estaba instaurado en la mayoría de la gente.
La competencia en cuestión se realizo en la ciudad de Balcarce, y debe haber sido una de las pocas que recuerdo en ese lugar en aquellos años. Se hacía ahí sí, una de las fechas del torneo marplatense de Cross-Country, precisamente en el Cerro el Triunfo. Pero esto estaba reservado solo para atletas federados.
La maratón estaba organizada por un club barrial, y como en esa época no había categorías, solo damas y caballeros, había una buena cantidad de trofeos y algunos premios mas, bolsos, remera y gorritos para los primeros clasificados, que seguramente con gran esfuerzo había conseguido la organización. No recuerdo si este era el caso, pero en este tipo de carreras la inscripción era libre, no tenía costo, se hacía con la intención de fomentar el atletismo o celebrar algún aniversario.
Al enterarnos los fondistas marplatenses de la competencia, nos organizamos en algunos autos y fuimos a correr. Grande fue nuestra sorpresa cuando un rato antes de comenzar la carrera nos enteramos que no se nos permitía largar por ser “profesionales”. ¿Qué sucedió? Un grupo de corredores locales había hecho una queja a los organizadores, diciendo que los marplatenses éramos federados y teníamos “entrenador”, y por el hecho de ser atletas, nos íbamos a ganar los trofeos y llevar los premios. Hoy suena inocente y ridículo, pero los que protestaban amenazaban con un boicot a la carrera y no competir ninguno.
Todo esto derivó en una discusión con ánimos encendidos, donde no faltaron empujones y algún que otro insulto. Finalmente y luego de una gran demora, la carrera se hizo igual, y algunos de los corredores locales no participaron…
Por supuesto que el ganador fue un atleta marplatense, Jorge Monín, uno de los mejores corredores argentinos de aquella época.
En cuanto a mi entrenamiento especifico, tuve una buena semana a pesar del clima frio, alterné entre 13 y 15 km, diariamente y con algunos cambios de ritmo y trabajos de fuerza en la arena. Este domingo pienso participar en una carrera de aventura de 17km en la zona de Sierra de los Padres. Una buena manera de evaluar mi real nivel.
La foto del día es de los marplatenses Alexis Abot y Jorge Monín, 2 de los mejores exponentes del atletismo argentino en esa época.
domingo, 3 de junio de 2012
Campeonato marplatense de cross-country. 2º fecha
¿Que puedo contar del día de ayer? Aquel que vive en Mar del Plata, sabe a lo que me refiero. Viento fuerte, lluvia y mucho frio. Por momentos la sensación térmica estuvo por debajo de los 10º bajo cero. En una ciudad marítima eso equivale literalmente a me muero de frio.
Claro que en esas condiciones es muy difícil competir, y aun más para veterano que como yo todavía esta lejos de una condición física aceptable.
Me propuse correr el campeonato de cross-country que organiza la AMA, con la intención de hacer algún esfuerzo máximo durante la semana, porque todavía no estoy en condiciones de hacer otra cosa que sumar kilómetros. Y con ese pensamiento me acerque a la pista de atletismo a competir. Confieso que me arrepentí. Hubo muchos menos participantes que la semana pasada, lo que significa que todavía queda gente con algo de criterio.
Para colmo de males, llegue tarde, (por razones laborales), y como los jueces me conocen me permitieron cambiarme al costado de la línea de largada para poder comenzar a tiempo. Menos mal que me había cambiado en el trabajo, y hasta la camiseta con el numero tenia puesta, porque sino hubiera sido imposible.
De la carrera no rescato casi nada positivo más que haber participado.
Salí sin entrar en calor, por lo que se me hizo muy difícil entrar en ritmo, y como tengo terror a una nueva lesión, decir que comencé prudentemente es poco. No podía lograr un ritmo, y cuando quise apurar un poco el paso me ahogué, seguramente por la falta de entrenamiento específico, así que tuve nuevamente que acomodarme para seguir en carrera.
Cerca del final empezó a soplar un viento huracanado, que se sentía terriblemente en la parte de la loma, sumado a una lluvia incesante. Aunque parezca una situación extrema, las categorías que corrieron después de nosotros, entre ellas las de caballeros y damas mayores, sufrieron un clima peor, lo que hizo que los jueces acortaran la distancia programada con la carrera comenzada. Algo realmente insólito pero sensato.
En resumen corrí 7km en 30:30. Decididamente el promedio mas lento de cualquier carrera que haya participado en mi vida. Pero llegué, hice mi mayor esfuerzo y no tengo dolores pos carrera, algo es algo, definitivamente.
Con respecto a mi entrenamiento semanal, cumplí lo que me había propuesto, hacer no menos de 15km diarios con un día de descanso. Veremos que me depara esta semana.
La foto es de un pasaje de la carrera, gracias a Ulises Antonio por compartirla, y si no estoy más abrigado es porque no tuve tiempo para ello.
Claro que en esas condiciones es muy difícil competir, y aun más para veterano que como yo todavía esta lejos de una condición física aceptable.
Me propuse correr el campeonato de cross-country que organiza la AMA, con la intención de hacer algún esfuerzo máximo durante la semana, porque todavía no estoy en condiciones de hacer otra cosa que sumar kilómetros. Y con ese pensamiento me acerque a la pista de atletismo a competir. Confieso que me arrepentí. Hubo muchos menos participantes que la semana pasada, lo que significa que todavía queda gente con algo de criterio.
Para colmo de males, llegue tarde, (por razones laborales), y como los jueces me conocen me permitieron cambiarme al costado de la línea de largada para poder comenzar a tiempo. Menos mal que me había cambiado en el trabajo, y hasta la camiseta con el numero tenia puesta, porque sino hubiera sido imposible.
De la carrera no rescato casi nada positivo más que haber participado.
Salí sin entrar en calor, por lo que se me hizo muy difícil entrar en ritmo, y como tengo terror a una nueva lesión, decir que comencé prudentemente es poco. No podía lograr un ritmo, y cuando quise apurar un poco el paso me ahogué, seguramente por la falta de entrenamiento específico, así que tuve nuevamente que acomodarme para seguir en carrera.
Cerca del final empezó a soplar un viento huracanado, que se sentía terriblemente en la parte de la loma, sumado a una lluvia incesante. Aunque parezca una situación extrema, las categorías que corrieron después de nosotros, entre ellas las de caballeros y damas mayores, sufrieron un clima peor, lo que hizo que los jueces acortaran la distancia programada con la carrera comenzada. Algo realmente insólito pero sensato.
En resumen corrí 7km en 30:30. Decididamente el promedio mas lento de cualquier carrera que haya participado en mi vida. Pero llegué, hice mi mayor esfuerzo y no tengo dolores pos carrera, algo es algo, definitivamente.
Con respecto a mi entrenamiento semanal, cumplí lo que me había propuesto, hacer no menos de 15km diarios con un día de descanso. Veremos que me depara esta semana.
La foto es de un pasaje de la carrera, gracias a Ulises Antonio por compartirla, y si no estoy más abrigado es porque no tuve tiempo para ello.
jueves, 31 de mayo de 2012
En la línea de partida todos somos iguales...
Cuando veo un corredor desilusionado por su posición en una competencia, siempre le digo que tiene la suerte de haber competido con el que ganó, y eso es un lujo que en otros deportes no se puede. Difícilmente juegues al futbol con Mesi, por más bueno que seas, o que te enfrentes a Federer, si de jugar al tenis se trata. Claro que es un triste consuelo, pero es absolutamente real.
Y es así. En la línea de largada todos somos iguales, todos nos agrupamos esperando la orden de empezar. Inclusive, por más nivel que haya, es muy raro que algún atleta de élite te niegue el saludo o alguna foto si uno lo solicita. Si bien es un deporte individual, todos los corredores que hoy están en la cumbre, han entrenado muy duro para llegar, entonces en su gran mayoría reconocen el esfuerzo de los demás sin menospreciar a nadie, por más que le saquen una gran diferencia.
Todos somos conscientes en mayor o menor medida de que el progreso se obtiene con sacrificio, porque lo hemos vivido en carne propia. Inclusive y lamentablemente, los atletas de elite cuentan con muy poco apoyo y cargan en sus espaldas la mochila de tener que sobrevivir con lo poco que ganan en alguna competencia o con la ayuda, en el mejor de los casos, de algún sponsor. Y esta es una razón más para ser humilde.
Claro que en la carrera se ve la diferencia rápidamente, pero por lo general el corredor se preocupa por su propia performance sin fijarse en el resto de los corredores. Ya bastante difícil es concentrarse para dar lo mejor de uno mismo. A la llegada, todos volvemos a ser iguales, por el simple hecho de que por más nivel que uno u otro tenga, la gran mayoría ha compartido la sensación de haber hecho el máximo esfuerzo. Y en eso no hay diferencia.
Personalmente creo que el secreto de disfrutar de la competencia es haber dado todo durante la carrera. Cuando uno llega así, por más que el puesto no sea lo que uno esperaba, siempre hay sensación de tarea cumplida, y con eso debería bastar.
Con respecto a mi entrenamiento semanal, estoy cumpliendo con mi objetivo, que es el de sumar kilometros, asi que no hago menos de 15 km. diarios, y me siento cada vez mejor.
La foto del día es la de Mariano Mastromarino, atleta de elite marplatense que es habitual participante en las competencias nacionales.
Y es así. En la línea de largada todos somos iguales, todos nos agrupamos esperando la orden de empezar. Inclusive, por más nivel que haya, es muy raro que algún atleta de élite te niegue el saludo o alguna foto si uno lo solicita. Si bien es un deporte individual, todos los corredores que hoy están en la cumbre, han entrenado muy duro para llegar, entonces en su gran mayoría reconocen el esfuerzo de los demás sin menospreciar a nadie, por más que le saquen una gran diferencia.
Todos somos conscientes en mayor o menor medida de que el progreso se obtiene con sacrificio, porque lo hemos vivido en carne propia. Inclusive y lamentablemente, los atletas de elite cuentan con muy poco apoyo y cargan en sus espaldas la mochila de tener que sobrevivir con lo poco que ganan en alguna competencia o con la ayuda, en el mejor de los casos, de algún sponsor. Y esta es una razón más para ser humilde.
Claro que en la carrera se ve la diferencia rápidamente, pero por lo general el corredor se preocupa por su propia performance sin fijarse en el resto de los corredores. Ya bastante difícil es concentrarse para dar lo mejor de uno mismo. A la llegada, todos volvemos a ser iguales, por el simple hecho de que por más nivel que uno u otro tenga, la gran mayoría ha compartido la sensación de haber hecho el máximo esfuerzo. Y en eso no hay diferencia.
Personalmente creo que el secreto de disfrutar de la competencia es haber dado todo durante la carrera. Cuando uno llega así, por más que el puesto no sea lo que uno esperaba, siempre hay sensación de tarea cumplida, y con eso debería bastar.
Con respecto a mi entrenamiento semanal, estoy cumpliendo con mi objetivo, que es el de sumar kilometros, asi que no hago menos de 15 km. diarios, y me siento cada vez mejor.
La foto del día es la de Mariano Mastromarino, atleta de elite marplatense que es habitual participante en las competencias nacionales.
domingo, 27 de mayo de 2012
1º fecha de Campeonato de cross-country 2012
“Es lo que hay” III parte. Si sigo así, voy a competir con la saga de la Guerra de las Galaxias.
Ayer participe de la primera fecha del torneo de cross-country que organiza la AMA. Un torneo devaluado de sus categorías máster porque los mejores atletas veteranos de la ciudad corrieron el Campeonato Argentino de Ruta que se realizaba en Pinamar. De todas maneras hubo buena cantidad de gente participando, sobre todo en la prueba principal de 10km. En realidad como corren muchas categorías juntas fue una largada numerosa.
Las competencias de cross no suelen atraer mucha gente, porque son difíciles y los corredores que participan normalmente en calle se sienten disminuidos al poderse comparar con atletas de nivel nacional, que en un circuito de 1km de extensión suelen sacarle más de 1 vuelta, lo que a veces genera una decepción. En la calle, un corredor que sale 50º en la clasificación general, nunca ve a los punteros, por lo que no tiene ocasión de comparar el ritmo propio con el de la elite.
El campeonato se disputa en 4 fechas en las inmediaciones de la pista de atletismo. Es trabado y difícil, pero a los jueces se les hace práctico realizarlo en ese lugar porque cuentan con todas las comodidades de la estructura.
Hace muchos años, cuando yo participaba en mayores, las fechas eran siempre en un circuito distinto en lugares emblemáticos de la zona. La Laguna de los Padres, Parque Camet, predios de distintos clubes e inclusive se realizaba una fecha en el cerro el triunfo de la ciudad Balcarce, que en esa época formaba parte de la AMA. Desde ya que estos emplazamientos le daban un marco distinto y generaban una mayor expectativa. Supongo que por problemas organizacionales debe ser más fácil y cómodo hacerlos siempre en el mismo lugar, y no lo cuestiono, pero si añoro los viejos escenarios.
En cuanto a mi performance, bastante desilusionado. Si bien competí al máximo de mis posibilidades, fue una de las carreras más lentas que recuerdo haber corrido. No pude nunca correr abajo de 4:15 el km. lo que dio un tiempo de 34:20 para los 8km. Sinceramente si no puedo progresar algo mas en el reloj, voy a dejar de competir en este tipo de carreras y hacerlo solamente en la calle o aventura. No tiene sentido hacer tal esfuerzo para sentirme tan decepcionado al finalizar. Entre mayor cantidad de gente se disimula más una pobre actuación. Y si esta es mi actualidad, más vale que la acepte, porque es importante el ánimo arriba para hacer una rutina diaria exigente.
Puedo poner mil excusas, que no hago trabajo a ritmo, que no estoy para un circuito tan trabado, etc. Pero no me voy a engañar. Evidentemente, si bien progreso, todo va muy lento y el estado de ánimo es fundamental para entrenar.
Ya dije que no iba a dramatizar. Que me conformaba con llegar. Pero internamente sé que eso es mentira, que albergaba esperanzas de una actuación mejor. Queda pendiente para la próxima.
La foto es en una parte del trazado. Gracias a Susana Parks por haberla compartido.
Ayer participe de la primera fecha del torneo de cross-country que organiza la AMA. Un torneo devaluado de sus categorías máster porque los mejores atletas veteranos de la ciudad corrieron el Campeonato Argentino de Ruta que se realizaba en Pinamar. De todas maneras hubo buena cantidad de gente participando, sobre todo en la prueba principal de 10km. En realidad como corren muchas categorías juntas fue una largada numerosa.
Las competencias de cross no suelen atraer mucha gente, porque son difíciles y los corredores que participan normalmente en calle se sienten disminuidos al poderse comparar con atletas de nivel nacional, que en un circuito de 1km de extensión suelen sacarle más de 1 vuelta, lo que a veces genera una decepción. En la calle, un corredor que sale 50º en la clasificación general, nunca ve a los punteros, por lo que no tiene ocasión de comparar el ritmo propio con el de la elite.
El campeonato se disputa en 4 fechas en las inmediaciones de la pista de atletismo. Es trabado y difícil, pero a los jueces se les hace práctico realizarlo en ese lugar porque cuentan con todas las comodidades de la estructura.
Hace muchos años, cuando yo participaba en mayores, las fechas eran siempre en un circuito distinto en lugares emblemáticos de la zona. La Laguna de los Padres, Parque Camet, predios de distintos clubes e inclusive se realizaba una fecha en el cerro el triunfo de la ciudad Balcarce, que en esa época formaba parte de la AMA. Desde ya que estos emplazamientos le daban un marco distinto y generaban una mayor expectativa. Supongo que por problemas organizacionales debe ser más fácil y cómodo hacerlos siempre en el mismo lugar, y no lo cuestiono, pero si añoro los viejos escenarios.
En cuanto a mi performance, bastante desilusionado. Si bien competí al máximo de mis posibilidades, fue una de las carreras más lentas que recuerdo haber corrido. No pude nunca correr abajo de 4:15 el km. lo que dio un tiempo de 34:20 para los 8km. Sinceramente si no puedo progresar algo mas en el reloj, voy a dejar de competir en este tipo de carreras y hacerlo solamente en la calle o aventura. No tiene sentido hacer tal esfuerzo para sentirme tan decepcionado al finalizar. Entre mayor cantidad de gente se disimula más una pobre actuación. Y si esta es mi actualidad, más vale que la acepte, porque es importante el ánimo arriba para hacer una rutina diaria exigente.
Puedo poner mil excusas, que no hago trabajo a ritmo, que no estoy para un circuito tan trabado, etc. Pero no me voy a engañar. Evidentemente, si bien progreso, todo va muy lento y el estado de ánimo es fundamental para entrenar.
Ya dije que no iba a dramatizar. Que me conformaba con llegar. Pero internamente sé que eso es mentira, que albergaba esperanzas de una actuación mejor. Queda pendiente para la próxima.
La foto es en una parte del trazado. Gracias a Susana Parks por haberla compartido.
viernes, 25 de mayo de 2012
Comienza la temporada de cross
Releía lo escrito en mi propio blog hace ya más de 5 años y encontraba bastantes similitudes con la realidad de entrenamiento que hoy estoy viviendo. Por un lado tengo que agradecer a Dios que estando cerca ya de cumplir 55 años todavía tenga la salud y el entusiasmo para seguir entrenando y compitiendo. Evidentemente esto forma parte de mi vida, y es una saludable costumbre.
Sin embargo, no puedo evitar sentir un poco de nostalgia por el tiempo transcurrido. Como en todos los órdenes de la vida no se puede volver el reloj atrás y empezar de nuevo. Lo que pasó, pasó, y no hay lamentar lo que pudo haber sido.
Mirando con un poco de objetividad, creo que no puse toda la energía que hubiese sido necesaria para seguir compitiendo en un nivel mejor. Es verdad que no deje de correr y que en estos años también competí, pero haciendo un balance me doy cuenta de que nunca dí lo mejor para encontrar una continuidad a pesar de las lesiones.
Puedo encontrar mil excusas, también es obvio que la vida continuó y seguí mi propio destino, pero encuentro que me perdí de hacer lo que tanto me gusta por demasiado tiempo.
Esta vez, prudentemente, voy muy despacio en el entrenamiento. No quiero correr calle todavía, y elijo con mucho cuidado lo que voy a competir. Mañana se inicia la temporada de cross-country en Mar del Plata, y he decidido participar. Seguramente va a ser una buena medida para ver donde estoy realmente parado y a partir de allí ver como diagramo mi entrenamiento futuro.
Para los veteranos la distancia a correr es de 8 km, en un circuito exigente de 1 km de longitud. El circuito es muy trabado con una pendiente pronunciada y muchas vueltas en U, lo cual hace que sea difícil y lento. Mi intención es salir a ver qué pasa, si puedo tomar más ritmo mejor, pero sino no voy a dramatizar, me basta con participar.
En cuanto al entrenamiento de la semana, puedo decir que cumplí con lo que me había propuesto, 4 días seguidos de no menos de 15 km. sin mayores problemas. Esto quiere decir que me voy adaptando a una rutina y puedo empezar a buscar un poco más de calidad, lógicamente dentro de lo que hoy es mi realidad.
La foto del día es de un recuerdo de los años 90, donde se ven llegando a Manuel Méndez y Eduardo Chassman. Dos animadores permanentes de las competencias en la zona. La foto tomada del facebook y fue publicada por Mendez.
Sin embargo, no puedo evitar sentir un poco de nostalgia por el tiempo transcurrido. Como en todos los órdenes de la vida no se puede volver el reloj atrás y empezar de nuevo. Lo que pasó, pasó, y no hay lamentar lo que pudo haber sido.
Mirando con un poco de objetividad, creo que no puse toda la energía que hubiese sido necesaria para seguir compitiendo en un nivel mejor. Es verdad que no deje de correr y que en estos años también competí, pero haciendo un balance me doy cuenta de que nunca dí lo mejor para encontrar una continuidad a pesar de las lesiones.
Puedo encontrar mil excusas, también es obvio que la vida continuó y seguí mi propio destino, pero encuentro que me perdí de hacer lo que tanto me gusta por demasiado tiempo.
Esta vez, prudentemente, voy muy despacio en el entrenamiento. No quiero correr calle todavía, y elijo con mucho cuidado lo que voy a competir. Mañana se inicia la temporada de cross-country en Mar del Plata, y he decidido participar. Seguramente va a ser una buena medida para ver donde estoy realmente parado y a partir de allí ver como diagramo mi entrenamiento futuro.
Para los veteranos la distancia a correr es de 8 km, en un circuito exigente de 1 km de longitud. El circuito es muy trabado con una pendiente pronunciada y muchas vueltas en U, lo cual hace que sea difícil y lento. Mi intención es salir a ver qué pasa, si puedo tomar más ritmo mejor, pero sino no voy a dramatizar, me basta con participar.
En cuanto al entrenamiento de la semana, puedo decir que cumplí con lo que me había propuesto, 4 días seguidos de no menos de 15 km. sin mayores problemas. Esto quiere decir que me voy adaptando a una rutina y puedo empezar a buscar un poco más de calidad, lógicamente dentro de lo que hoy es mi realidad.
La foto del día es de un recuerdo de los años 90, donde se ven llegando a Manuel Méndez y Eduardo Chassman. Dos animadores permanentes de las competencias en la zona. La foto tomada del facebook y fue publicada por Mendez.
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